Parque del Laberinto de Horta

Los jardines del Laberinto de Horta son los más antiguos que se conservan en Barcelona. Lugar extraño y misterioso, dicen que este parque constituye uno de los jardines iniciáticos a la masonería.

Los jardines del Laberinto de Horta son los más antiguos que se conservan en Barcelona. Lugar extraño y misterioso, dicen que este parque constituye uno de los jardines iniciáticos a la masonería. Se remonta al año 1791, tocando al palacio de estilo neoárabe, que contiene una torre de la Edad Media, y ocupando los terrenos de una finca del Marqués de Llupià, de Poal i D’Afarràs, hombre ilustrado que encargó la obra a Domenico Bagutti, de allí su toque de fisonomia italiana.

Parque del Laberinto de Horta

El parque del laberinto cuenta con diversos rincones, que retornan a las tradiciones clásicas, llenos de simbolismo masónico. Consta de dos espacios diferenciados: el bosque, símbolo del inconsciente, de la obsesión, de nuestros miedos y el jardín, símbolo de la organización y mente serena que ha logrado el dominio de sí misma.

En el centro del jardín, escalonados en varios niveles, se encuentran el laberinto, los dos templetes, el estanque con la estatua de los delfines y la cueva de Narciso que equivalen a diversos grados de orden rodeados de simulacros de bosque, el caos.

Por lo que representa ir del caos al orden, como un trabajo de creación genesíaca. Los dos delfines de los que mana agua  son símbolo de la dualidad y reflejan el mundo del espíritu. El agua simboliza el flujo de pensamientos y el entrelazamiento de los delfines evoca también movilidad. Pero el agua que manan, va a parar a un estanque cuadrangular, símbolo de la perfección conseguida mediante la práctica del arte. Y finalmente, las alusiones al laberinto, implican búsqueda al amor, sintonía de opuestos.

Fuente: “Misterios de Barcelona”, Ernesto Milà.

Delfines entrelazados

Más allá del simbolismo, pasear por este parque es gratificante, lleno de pequeñas sopresas y entrar en el laberinto de cipreses es una pequeña aventura, muy recomendable tanto para pequeños como para mayores.

A la entrada del parque hay un pequeño bar por si te quieres parar a tomar algo y una área infantil con tobogán para los más pequeños.

Como anécdota, comentar que en este parque del laberinto se rodó una escena de la película “El Perfume”.

Ah, y justo enfrente del parque, por si nunca habéis visto uno, hay un velódromo que a veces está abierto al público.

Si finalmente queréis comer por la zona, podéis ir a Can Cortada (Av. Estatut de Catalunya s/n – 934272315) o a Can Travi Nou (C. Jorge Manrique s/n – 934280301), antiguas masías reformadas que actualmente son restaurantes que ofrecen cocina catalana.

Dirección Parque del Laberinto: Paseo Castanyers 1

Acceso: metro L3, estación Mundet

Horario: de 10h a 21h

Precio: 2,20€ Domingos gratuitos.

En este enlace más fotos del parque del laberinto.

Y aquí más información sobre el parque del laberinto de horta.

Ver Parque del Laberinto de Horta en un mapa más grande

Restaurante Bar Velódromo | Barcelona

El Velódromo, un bar inaugurado en 1933, reabrió sus puertas en Septiembre de 2009 después de varios años de inoperatividad. Su remodelación, de la mano de la cerveza Moritz, ha sido muy acertada. Han mantenido su esencia original; la estructura y la mayoría de elementos que figuraban en su época, como las lámparas en forma de globo, la mesa de billar, la barandilla de caoba, los ventanales y  la disposición en dos pisos.

Este entrañable bar, lugar de amantes de las tertulias, políticos e intelectuales en los años 50 y lugar de encuentro de la “gauche divine” en los años 60/70, fue fundado por Manuel Pastor Boné, que, amante del ciclismo, le puso el nombre de Velódromo en honor a un antiguo velódromo ubicado en ese mismo lugar a principios del s.XX.

Este establecimiento estaba abierto casi siempre y lo frecuentaba gente de una cierta categoría. Hoy en día, conservando su amplio horario, de 6h de la mañana a las 3h de la madrugada, hace que desfilen todo tipo de perfiles a lo largo de la jornada.

Bar Velódromo

Desde pequeñas raciones tradicionales catalanas hasta una copa de cava con dos ostras, tiene un correcto abanico de platos para disfrutar.

Está ubicado en la Calle Muntaner (entre Diagonal y Londres).

Curiosidad: los padres de Manuel Pastor Boné crearon el café Manolo, que estaría ubicado justo al lado donde después se emplazó el bar Velódromo. Manuel, no quiso hacerse cargo de ese negocio, pero abrió este otro, dándole un carácter más personal.

Dirección: C/Muntaner 213, 08036 Barcelona

Teléfono: 934 306 022

Paseo por Collserola

En el norte de Barcelona nos protege el parque de Collserola donde se puede disfrutar de diversos recorridos a pie o en bici entre la naturaleza.

Hoy hablaré de un recorrido a pie de unas 3 horas por este frondoso parque.

Empezaremos cogiendo los ferrocarriles, dirección Terrassa o Sabadell y bajaremos en el Baixador de Vallvidrera (ojo, comprobad que ese ferrocarril pare en todas las estaciones). Una vez allí, ya respiraréis el olor a bosque! 🙂

Parque Collserola, BarcelonaBajamos las escaleras y cruzamos la carretera, cogiendo el “Camí del Pantà” a mano izquierda, seguimos recto hasta la siguiente bifurcación, en donde giraremos a mano derecha (hay una indicación que pone “torrent del rovelló”) y seguiremos recto por ese camino hasta llegar al pantano, inaugurado en 1864 para abastecer de agua a Sarrià a través de la Mina Grott, mina que encontraréis unos metros antes de llegar al pantano, a mano izquierda. Una vez habéis llegado al pantano, lo podéis bordear a través de una abundante vegetación con todo tipo de especies vegetales identificadas por un cartelito, y rodeados de los cantos de las ranas, ¡a cual más gritona!

Parque de Collserola, BarcelonaUna vez visto el pantano, dirigios al punto por donde habéis llegado a éste (por donde se puede cruzar el muro) y os desviáis  por el camino de la derecha, es decir, el de encima al de llegada, con una subidita un tanto pronunciada. Al llegar a una bifurcación, cogéis la calle “dels Reis Catòlics” y tiráis recto (hay tramos asfaltados) hasta llegar a la “Plaça de Vallvidrera”. En esta pequeña plaza, hay el restaurante Casa Trampa, en donde pararemos a comer a la vuelta de nuestro recorrido. De ahí, subís por unas primeras escaleras y llegáis a un pequeño parque, que si os asomáis a la barandilla de mano izquierda, podréis contemplar una fila de casas modernistas. En esa misma plaza, a mano derecha está el funicular, en un edificio también modernista. En este punto acabaremos el recorrido más adelante, pero todavía no! Seguimos subiendo las escaleras, seguimos recto por el “camí dels Algarves” y llegamos al “carrer de les Alberes” que cogeremos hacia la izquierda. Y, la primera calle no, la segunda, por el “Carrer de Can Basseda” giraremos a la izquierda y seguiremos todo recto por este camino hasta llegar a un cruce, en el que continuaremos por el “carrer de Gabriel Ferrater” hasta llegar al “carrer de la Budellera”.

Al entrar en el parque de la Budellera (también parte de la cordillera de Collserola) nos encontraremos la estatua de un pelegrino que nos da la bienvenida.

Parque de la Budellera, Vallvidrera, Barcelona

Una vez dentro, tendremos 3 caminos por escoger, mi recomendación es coger el de la izquierda y llegar a la fuente de la Budellera, obra de Jean Claude Nicholas Forestier, realizada en 1918. Se llega por unas escaleras de piedra y en según que tramos, podéis disfrutar de las vistas del parque de Collserola con el Tibidabo de fondo. Aunque no aseguran la potabilidad del agua que mana la fuente, no pasa nada por refrescarse un poco la cara.

Parque de la Budellera, Vallvidrera, Barcelona

De vuelta por donde hemos llegado, os recomiendo volver a la plaza de Vallvidrera y comer en casa Trampa. Sus albóndigas son únicas, y la ración de jamón jabugo, a 17€, está muy buena acompañada del tradicional pan con tomate.

Para volver a Barcelona ciudad, como he comentado antes, volvemos a subir por las escaleras para coger el funicular (que se remonta al año 1906), y llegar a la parada “Peu del funicular” de los ferrocarriles. De todas formas, antes de coger el funicular, podéis subir a lo alto de la estación y ver otra perspectiva de Barcelona.

Funicular de Vallvidrera a Barcelona

Si os gusta caminar, ¡os animo a hacer la ruta! ¡No os arrepentiréis! 🙂