
Así como otras ciudades tienen su venus, Barcelona también posee la suya. La venus de Barcelona es una venus púdica, muy femenina y está hecha de bronce macizo. Se supone que está saliendo de un baño, pues se tapa con una sábana, tiene el cabello recogido en un moño y no tiene pies, por lo que éstos podría imaginarse que están sumergidos en agua.
Una escultura exquisita a la que todavía no se le ha puesto edad. La encontró un albañil, Joan Morales, en el año 52, a poca profundidad del suelo en una travesía que comopone la calle Manuel Sancho y desde entonces nunca se han definido sus orígenes. Hay opiniones de todo tipo, pero la que me gustaría creer es que es de origen romano, pues hay arqueólogos que la datan del s. I dc.
Esta bella escultura, escondida al público, duerme en los archivos del Museu d’Història de la Ciutat. Podríais verla justificando que se quiere realizar un estudio al respecto.
¿Vamos a despertar a la venus de Barcelona?