El Parc de l’Oreneta y el trenecito

Parc de l'Oreneta trenEl Parc de l’Oreneta está en una de las laderas de la sierra de Collserola. Es un parque salvaje, de vegetación mediterránea, ideal para huir de la ciudad. Los niños son los más afortunados en este parque; tienen diferentes espacios para jugar con la tierra, los columpios, pero la característica que lo hace singular es que, en lo alto del parque, existe un pequeño recorrido en trenecito de vapor.  Un tren a la medida de los pequeños, con su maquinista, sus carriles, su estación, su taquilla y el túnel, hacen del parque un entretenimiento único.

Trenecito del Parque de l'Oreneta

El nombre del parc de l’Oreneta (que en realidad es el parque del Castell de l’Oreneta) proviene de una antigua masía que se llamaba así afincada en esta zona. De hecho todavía quedan algunas paredes de la antigua finca, que era de la familia Tous. La totalidad del parque, de unas 17 hectáreas, resultó de la unión de los terrenos de esta masía  (el castell de l’Oreneta) con Can Bonavia de la familia del conde Milà.

Parc de l'Oreneta

Desde algunos lugares del parque, se pueden ver vistas de la ciudad y del Tibidabo.

Este frondoso parque siempre me trae bonitos recuerdos de infancia y nunca me canso de volver y volver.

Precio tren: 3€

Horarios tren: domingos y festivos de 11h a 14h (excepto 1er. de año, Reyes, Semana Santa y Pascua, Navidad y San Esteban y el mes de Agosto por vacaciones)

Más información sobre el parque de l’oreneta.


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La font de la Budellera

La Font de la Budellera, ubicada en el parque de Collserola, fue, en sus años de esplendor, una fuente de abastecimiento de agua casi “milagrosa”. Mucha gente iba a rellenar sus garrafas de agua, pensando (y quizás era cierto) que era agua mucho más pura, proviniente del bosque. Hasta que hubo un momento que se puso un cartelito tipo: “No se asegura la potabilidad del agua”, justo después de las obras de la torre de comunicaciones y aquí se acabó la leyenda.

Esta fuente, obra de Jean Claude Nicholas Forestier, ya tiene sus añitos (1918) que podemos observar en el deterioro de su cara.

Parque de Collserola

Para llegar desde Barcelona a ella se cogen los ferrocarriles catalanes dirección Terrassa o Sabadell y se baja en la parada “Peu del funicular”. De ahí se coge el funicular (inaugurado en 1906, aunque se ha hecho una renovación integral y ya no respiran ni un àpice de sus antiguo “look”) y se baja en la parada final, Vallvidrera.

Salimos a una plaza y de ahí subimos las escaleras que quedan a mano derecha y seguimos recto por el “camí dels Algarves” llegando al “carrer de les Alberes” que cogeremos hacia la izquierda. Y, la primera calle no, la segunda, por el “Carrer de Can Basseda” giraremos a la izquierda y seguiremos todo recto por este camino hasta llegar a un cruce, en el que continuaremos por el “carrer de Gabriel Ferrater” hasta llegar al “carrer de la Budellera”.

Al entrar en el parque de la Budellera (parte de la cordillera de Collserola), os da la bienvenida un peregrino con la curiosidad que tiene la cara del antiguo propietario de la casa a la que te da la bienvenida la estatua con la mano derecha (el marqués de Saint-innocent). Aunque popularmente se decía que era san  Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana y protector de los animales. Fuere quien fuere, en sus años mozos tenía la mano que le falta y un bastón.

Parque de la Budellera, Vallvidrera

Una vez dentro, tendremos 3 caminos por escoger y el de la izquierda es el que nos lleva a la Font de le Budellera. Se accede por unas escaleras de piedra y en según que tramos, podéis disfrutar de las vistas del parque de Collserola con el Tibidabo de fondo.

Parque de CollserolaDe vuelta haremos el recorrido en sentido inverso, y una vez en la estación del funicular, antes de volver a la ciudad, podéis subir al terrado y ver otra perspectiva de Barcelona.

Funicular de VallvidreraY si os animás, antes de volver a la ciudad, podéis ir a casa Trampa y tomaros una tapa de jamón de jabugo o unas albóndigas y una copita de vino. Es un restaurante que está en la plaza de Vallvidrera.

El pantano de Vallvidrera

Escondido por el bosque de Collserola, al norte de Barcelona, se encuentra el pantano de Vallvidrera, inaugurado en 1864 para abastecer de agua el antiguo municipio de Sarrià a través de la Mina Grott (podeis ver la entrada a dicha mina unos metros antes de llegar al pantano, a mano izquierda). En esta mina se instaló un trenecito eléctrico en el 1908, que fue el primer ferrocarril eléctrico de pasajeros construido en España y funcionó hasta 1916.

Este embalse está considerado como una joya de la ingeniería hidráulica del s. XIX. Ahora mismo, abandonado al curso de la naturaleza, está cubierto de frondosa vegetación con todo tipo de especies vegetales identificadas por un pequeño cartelito, y rodeado de los cantos de las ranas, ¡a cual más gritona! ¿Habrá algún príncipe entre ellas? 😉

Parque de Collserola

A esta presa se puede acceder por varios lugares, pero el más sencillo es cogiendo los ferrocarriles, dirección Terrassa o Sabadell y bajando en el Baixador de Vallvidrera (ojo, comprobad que ese ferrocarril pare en todas las estaciones). Una vez allí, ya respiraréis el olor a bosque!! 🙂

Parque Collserola

Bajamos las escaleras y cruzamos la carretera, cogiendo el “Camí del Pantà” a mano izquierda, seguimos recto hasta la siguiente bifurcación, en donde giraremos a mano derecha (hay una indicación que pone “torrent del rovelló”) y seguiremos recto por ese camino hasta llegar al pantano.

Se puede dar la vuelta completa al pantano, y volver por donde se ha llegado.

¡Qué las hadas os acompañen!